Tres sesgos cognitivos a tener en cuenta en el principio del curso.

Un sesgo cognitivo (o prejuicio) es un atajo que toma nuestra mente para simplificar la información que recibimos. Condicionan de forma simple y sin demasiado esfuerzo cognitivo la forma en que interpretamos el mundo y tomamos decisiones.

Se presenta, por ejemplo, cuando nos generamos expectativas o comportamientos de una persona simplemente por observar su aspecto físico o sus gestos.

Entre los sesgos que nos afectan hay tres que pueden tener interés en el momento de empezar el curso escolar: Sesgo de anclaje, sesgo de status quo y sesgo de confirmación.

Sesgo de anclaje

Tendemos a «anclarnos» en informaciones, opiniones o comentarios que recibimos previamente a conocer directamente por nosotros mismos esa situación y que condicionan nuestras expectativas, comportamientos y acciones.

Se presenta en el ámbito educativo cuando recibimos información sobre una persona o una clase y le atribuimos cualidades o defectos basándonos simplemente en los comentarios recibidos en el claustro o por otros compañeros (esa clase es un desastre, ese chico es brillante, aquel el otro es…), o también cuando prejuzgamos a las personas en base al color de la piel, la apariencia, o la procedencia social. 

Sesgo de anclaje

Sesgo status quo

El sesgo del status quo se refiere al fenómeno de preferir que el entorno y la situación de uno permanezcan como ya son. Se da más valor a las posibles pérdidas potenciales por cambiar o innovar, que a las posibles ganancias futuras que podríamos obtener, el miedo al cambio a la incertidumbre.

Este sesgo en el ámbito educativo aparece en la resistencia a realizar innovación educativa, ya sea a la hora de incorporar metodologías más activas o investigativas (cambios en el currículo, los horarios o los libros de texto, etc.), a pesar que la práctica y la investigación pedagógica hayan demostrado que, no solo, son más motivadoras para el alumnado, sino que son más beneficiosas para el aprendizaje y el bienestar del profesorado. 

Sesgo de confirmación

Se refiere este sesgo a tener en cuenta solo la información que refuerza lo que ya pensamos, obviando la negativa o la que la contradice.

A veces se mantienen discursos o actitudes erróneas, por no reconocer que estamos equivocados o por miedo a cambiar nuestra interpretación de la realidad con el coste psicológico que ello lleva consigo.

En el ámbito educativo tener conciencia de cómo este sesgo dificulta el desarrollo del pensamiento crítico del alumnado, nos debe animar a desarrollar metodologías que traten de desmitificar los bulos y las falsas noticias, que con tanta facilidad y simplicidad se están difundiendo por las redes sociales.

Imagen creada con IA por Craiyon
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